miércoles, 5 de mayo de 2010

La Tentación Tentada (I)


Henchida el alma y desplegadas las velas
en el dulce naufragio de tus ojos. 
Perdida la vista en el ir y venir de tus olas; 
rompiendo en mis minutos callados
tus palabras, tu sonrisa, tu mirada.
Suave y tibio aliento del deseo contenido, 
del susurro invisible, del anhelo sordo.
Tú paseando al borde mismo
del mismo abismo. 
Yo, prendida al tenue roce de tu piel
prendida en llamas.
Vuelve a mirarme, Tentación,
que esconderé la intención maliciosa
buscando dónde ocultar mi sombra.
Despierta la sangre, dormidos los testigos.
Se quiebran las ansias
de este placer sumergido,
en tu penumbra, en mi deseo,
en los instintos.
Enmudecen las frases
y se agitan las esencias. 
Vuelve a mirarme, Tentación,
tú lo sabes y yo lo adivino.
Acércate un poco más.
Sedienta la piel y anclada a puerto
en la imposible línea de tus labios.
Vencida la postura
en el cálido hueco de tus manos;
trepando en mis secretos grises
tus preguntas, tu tristeza, tu misterio.
La Tentación tentada,
haciendo curva la línea de mi cuello.
Mi caricia malvada,
volviendo recta la curva de tu ingenio.
¿Quieres jugar?. 
Juguemos.

1 comentario:

  1. Es difícil resistirse a la tentación de leerte, de adentrarse por entre las líneas que trazan este jardín.
    Sobre todo cuando viví en uno (el actual jardín botánico de la Concepción) los mas emocionantes momentos, cuando la naturaleza era en si misma el jardín de los sueños.

    Un abrazo!

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