jueves, 21 de abril de 2011

De no madurar

No eres tú si,
en mis pensamientos temerarios,
no deshojas margaritas.
No soy yo si,
en el silencio cálido,
no invito a tus labios
de boca templada. 
Del verde de esta manzana
que no quiere hacerse roja. 
Del color de tus ojos
que no quieren
desviar la mirada.
Mis coqueteos borrachos
de inmadurez premeditada.
Ya pasa la vida sola. 
La detengo a fuerza
de anudarla a tus poemas
o a mis palabras.
Si me detengo,
se queda muda
la lengua afilada. 
Si te detienes,
se queda en ascuas
mi piel erizada.
No lo hagas.
Quema, arde,
o en hoguera tumbada,
siempre soñada.
Largo esperada.
En la postura queda
que tu voraz apetito
ya maduraba. 
¿De madurar dices?
Resignación acertada.
No eres tú si,
aceptada la huida,
escapas a mi llamada.
No soy yo si,
medidas las distancias,
repliego las alas.
Camino despacio,
plana, de espaldas.
Tú resistes el paso,
tu planta a la tierra anclada.
Insensatos los dos.
El deseo avanza
a grandes zancadas.
¿Lo ignorabas? Lo sospechaba.
El miedo asienta la sensatez
de la seguridad cercana.
El misterio sabe
a las caricias ya probadas,
no saciadas.
Un pulso. La batalla
que se sabe perdida,
recién iniciada.
Pero ya me conoces.
No soy yo si,
incorpórea, intangible,
no provoco tus ganas.
No eres tú si,
ausente, no sigues
cayendo en mi trampa.

1 comentario:

  1. ¡¡Cuánto tiempo sin soltar poesía!! ya pensaba que habías abandonado tus orígenes por el relato jajaja (sigues siendo una máquina poética ;)

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