martes, 18 de agosto de 2015

Sombras



Apenas sanan con finos velos
de caricias apuradas
las grietas que tu ausencia
abre en mi piel.
La promesa de un beso furtivo
se desliza en el destiempo,
donde esperas tú.
Siempre tú.
Un latido constante de esperanza.
La mano serena,
la voz quebrada,
un vuelo rasante,
y en el mismo filo del abismo, el alma.
Profundizan en la herida
las horas sin amaneceres,
las noches mudas sin palabras.

2 comentarios:

  1. De una belleza auténticamente desgarradora. Ya era hora de que volvieras a pisar con firmeza tu olvidado territorio poético. ¡¡Bravo!!

    ResponderEliminar
  2. Un texto muy intenso y de gran belleza, María. En el mundo complejo de las emociones femeninas los hombres siempre nos quedamos a demasiada distancia, Casi suena a reproche encubierto, pero con la dulce melodía de la palabras mejor escogidas.

    ResponderEliminar