jueves, 9 de abril de 2020

Lo que tus manos cuentan


(Foto: Russell Powell)


Las palabras parecen derretirse bajo la brocha encolada. Hace mucho que dejó de leer y de entender el mundo a su alrededor. Sin embargo, como un ritual indeleble en la memoria, su imaginación moldea las hojas del periódico, transformándolas en figuras de papel maché.
Lo observo en silencio, y el agudo pinchazo de la nostalgia me hace suspirar. Me acaricia con los dedos aún empapados de goma y tinta. Sonríe.
―Mañana volveré a verte, papá.
Al salir, el espejo me descubre unas mejillas manchadas de tintura y la certeza de que los mensajes de amor no necesitan letras, solo un lugar donde dejar su huella.

1 comentario:

  1. ¡Qué bonito texto! y ¡qué doloroso ver como alguien a quien queremos envejece perdiendo los recuerdos de toda su vida! Un abrazo fortísimo. Cuídate.

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