domingo, 9 de mayo de 2021

No habrá paz para los malvados

 



Vendió su alma al diablo por alcanzar el poder. Aplastó con él a cuantos se interpusieron en su camino. Eliminó desde el más peligroso tiburón hasta su insignificante jefe de mantenimiento, cuya vejez y lentitud le recordaban el inexorable paso del tiempo. Cuando sintió la punzada en el corazón, subía en el ascensor hacia su despacho en la última planta de la torre más alta de Madrid. Pidió a gritos una nueva oportunidad.

La respuesta llegó con un inexplicable apagón en el edificio.



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