lunes, 12 de noviembre de 2018

Quemadas



Un curioso cambio se está gestando en mamá desde hace unas semanas. El aburrimiento ha hecho que le crezcan telarañas en los párpados, y la tensión de su cuerpo reverbera en sus tacones, que dejan al andar pequeños agujeros en el suelo donde jugamos a las canicas.
Todo hace sospechar que se ha vuelto alérgica a la atmósfera que se respira en casa. Primero fueron esos estornudos que escupían palabras a velocidad supersónica y se clavaban en las paredes; después llegaron sus extraños golpes de tos. A cada beso de papá, tose tres veces y, cuando parece estar a punto de ahogarse, expulsa por la boca una mariposa que escapa volando.
Esta mañana, mientras calentaba el café y el pan, observamos que era su cabeza la que empezaba a echar humo. Los pelos se le han puesto tan de punta, que ha tenido que salir corriendo para que la vecina le sujetara esas ideas que se le habían enredado en el cabello. Se ve que la laca no ha servido de mucho, porque de pronto mamá ha aparecido toda desmelenada, anunciando que se iba a tomar el aire. Algo huele a chamusquina en nuestro hogar. Y no son las tostadas.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Ojo por ojo



Cuentan que, en las noches de otoño, una sombra se pasea sigilosa por el camposanto. Cuando nadie observa, su huesuda y oscura mano roba alguna foto infantil ajada por el impío paso del tiempo, y se lleva consigo los recuerdos que los seres queridos dejaron sobre sus tumbas. Los jóvenes espíritus, aún inexpertos en el deambular de las almas, la acompañan como ratones tras un flautista embrujado y siguen el rastro de sus muñecas y peluches: los únicos objetos que aún los mantienen prendidos a este mundo.
Desde que la vieja Guadalupe empezó sus incursiones, el cementerio de los gringos se ha vuelto silencioso en el día de los muertos, mientras que en su casa las risas atraviesan las paredes y los niños invisibles juegan sin parar en un idioma extranjero. No le importa que esas criaturas no le pertenezcan. Ellos le arrebataron la vida de sus nietos cuando intentaban cruzar la frontera de México. Ahora ella les quitará la muerte y la memoria de sus ancestros.

sábado, 13 de octubre de 2018

La bruja



No fue mi intención pisar al chihuahua de aquella señora mientras jugaba en el parque con mi labrador, y mucho menos romperle una oreja. Debía ser como un hijo para ella, porque el minúsculo animal iba ataviado con un pijama azul y un chupete colgado del collar. No hubo disculpa válida para consolar a la mujer que, mientras se marchaba, profirió una maldición que me dejó de piedra. Literalmente. 
Cuando me ha encontrado el guarda, ha pensado que la ropa que ondea sobre mi inmóvil figura es fruto de una gamberrada, y ha decidido acomodarme entre las estatuas del estanque como mi madre me trajo al mundo. Lo cierto es que las miraditas de las féminas que pasan son de lo más estimulantes. Pero me preocupa mi perro, que se ha quedado solo dando vueltas por el césped, preguntándose dónde diablos han ido a parar su amo y su frisbee favorito.

jueves, 11 de octubre de 2018

Ángeles negros




La tierra, explotada por los hombres, se pudre bajo sus propios pies. Nosotros, con los candiles encendidos, solo esperamos el desenlace. Se abren grietas en las entrañas y los mares devoran las costas. Antes de que se hundan las murallas, caerán las almenas. Nadie percibe este juego sutil en el inmenso tablero de la vida.
Lo primero será esa pequeña torre inclinada que, como una trampa de ratón, los atrae junto a sus cimientos. Los cachorros humanos son los más fáciles de cazar. No nos alimentamos de muerte, sino de desesperanza. Las almas de los mortales que han perdido a un hijo son las más vulnerables. Así formaremos nuestro ejército.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Elvis Pelvis



Cada noche, Euterpe desciende del Olimpo para recorrer las calles de la ciudad y, con la malicia y la voracidad de una diosa convertida en mortal, deleita a los hombres que se detienen a escucharla. La música de su flauta atrapa los sentidos y, mientras sus labios hacen suyo el instrumento, sus dedos suben y bajan con destreza en una visión casi hipnótica.
Un joven guitarrista, que emerge de la boca del metro, cae en la estudiada trampa de la musa y, atrapado en su melodía celestial, conduce a la hambrienta flautista hasta su guarida de ratón. Ella, vestida de docilidad, le regala el compás de un cuerpo de almíbar y se afana solícita con la siguiente embestida. Pero, ¡ay, pobre deidad! No cuenta con que esta vez un movimiento extraordinario de caderas la hará entrar en éxtasis y ya no deseará otro ritmo.
―Esto es rock and roll, nena ―le susurra el músico, jadeante―. Luego, si quieres, te muestro también cómo suena.

lunes, 1 de octubre de 2018

Encrucijadas




Dicen que, en algún momento de la vida, los destinos se bifurcan y elegimos qué dirección tomar. Las almas puras escogen senderos sin asfaltar que las conectan con la tierra, se elevan por encima de las tentaciones, y se quedan prendidas en los campanarios. Las más intrépidas se lanzan en picado y entran en la ciudad, donde pasean por calles de alquitrán y palpitan al ritmo de emociones mundanas.
No importa cuánto se oscurezcan en el viaje; al final, una fresca lluvia de inocencia les devuelve su color limpio y brillante. Pero cuentan que algunas de ellas se pierden en negros callejones y portan paraguas a prueba de lágrimas. Las reconoceréis porque, al ocupar su forma humana, no dejan de vigilar sus espaldas. Todas confían en encontrar la sombra de la infancia que un día abandonaron al doblar la esquina.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Odio las bicicletas

        


       Un globo azul trataba de esquivar la multitud sobre la acera. Finalmente consiguió doblar la primera esquina y, tras él, en una inesperada carrera multicolor, le fueron siguiendo tres globos rojos, dos naranjas y uno morado. La chica estaba sentada en uno de los bancos de la plaza, en la parte trasera de la catedral, y observaba sorprendida cómo aquel colorido grupo ascendía vertiginosamente en dirección al cielo. Pensó que tal vez era una señal. El preámbulo de un día emocionante y feliz. No importaba si él llegaba algo tarde a la cita. Estaba segura de que aparecería.    
Treinta minutos después miró el reloj para comprobar la hora. El retraso había devorado el tiempo cortés de espera y empezaba a tragarse una tras otra sus expectativas. Volvió a contemplar el azul de aquella soleada mañana y observó que ya no quedaba ni rastro de esos falsos mensajeros de colores. Debía haberle pedido el teléfono cuando la besó la noche anterior. Pero simplemente habían quedado en volverse a ver justo en aquel lugar.
Mientras cruzaba la plaza de regreso a casa, ensimismada en su propia decepción, no llegó a percatarse de la gente que se arremolinaba una calle más abajo. Quizás, si lo hubiera hecho, habría podido descubrir a aquel chico malherido y aún en el suelo junto a su bici, maldiciendo al vendedor de globos que se había cruzado en su camino.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Otro camino

       

       
Cuando pierdes a un hijo, el dolor te agota el alma hasta robarte la consciencia. Solo los sueños te devuelven intactos los recuerdos de toda una vida.
Regreso a aquella despedida en la que voló de nuestro lado, a los viajes en familia años atrás, a las risas infantiles, a ti y a mí proyectando un futuro. Y un deseo fugaz despierta el anhelo de escapar de esta angustia.
Al abrir los ojos, me aparto contrariada del abrazo de un desconocido sobre el que me quedé dormida. Él sonríe, preguntando mi nombre, y una punzada en el corazón me disuade de contestar. Mi joven reflejo en el cristal es lo último que contemplo antes de abandonar el vagón.