viernes, 7 de julio de 2017

Tal vez mañana

domingo, 18 de junio de 2017

De embrujos y debilidades



Finalista en el V Concurso de Microrrelatos Manuel J. Peláez 

Yo, Ernesto Valenzuela, hombre serio y cabal por parte de padre, me dejé embaucar como un niño por una chiquilla de pueblo. Enamorado de los usos y costumbres de ciertos lugares con encanto, me aventuré a indagar en las leyendas que acontecían en los frondosos parajes de Villaperdida del Campo.
Encandilado con el peculiar entorno, me fui a topar, en medio de una vereda, con la más aburrida de las nietas de la aldea. Una jovencita de pelo bravío y torneadas curvas, sometida al castigo de un impuesto veraneo rural. Sin más entretenimiento que mi persona, andaba zascandileando todas las mañanas, observando mis movimientos, hasta que, finalmente, enterada por otros de mis intereses de cuajado erudito, me salió al paso con una historia del todo inusual.
Por boca de su abuela y lengua del diablo, me vino a relatar la extraña costumbre de las mujeres del lugar de reunirse en aquelarre las noches de luna llena junto al estanque de los juncos. Sin nada que perder, y movido por la curiosidad, me dispuse a asistir, sin invitación previa, a tal acontecimiento. Mas, después de un buen rato de espera, no vi trajín alguno por la zona indicada; tan solo un chapoteo en el agua me descubrió, bajo la claridad más indecente, el cuerpo desnudo de la muchacha, que me sonreía con absoluto descaro.
No me pregunten si fue el influjo de la luna o los calores de la noche, pero, sin saber cómo, perdí la cabeza y el pudor entre los brazos de esa fiera. Allí, ni meigas, ni calderos, ni hechizos. Me había engañado. La muy bruja.


miércoles, 26 de abril de 2017

Pecado original


Cuentan que, cada tarde, el ángel guardián la observaba tomar el sol vestida de inocencia y desnuda de tentaciones. Su piel iba tostándose al calor de un astro recién estrenado, mientras su único compañero exploraba su cuerpo para apagar en ella una sed que ningún otro fruto del paraíso podía saciar.
Mas narran las lenguas bífidas que, el día que la mujer se sumergió en el éxtasis, cruzó la mirada con el arcángel.
No supo Uriel del peso de sus alas hasta que Eva le sonrió.
Y deseó que fuese suya.
Parece ser que aquel verano las manzanas maduraron pronto.

sábado, 22 de abril de 2017

Infierno musical




El primer violín de la Sinfónica no es el mismo desde que tensó su arco sobre una diosa de viento. Ahora, los acordes se tambalean por el alma de su instrumento para detenerse, como temblorosas pompas de jabón, sobre la piel de la flauta travesera. Su espíritu vibra en una fuga justo cuando ella, descarada criatura, le sonríe maliciosa. Pero es ese condenado tatuaje descendiendo por su hombro desnudo el que provoca el crescendo de sus notas y hace saltar chispas sobre las cuerdas.
Ya es la quinta partitura medio quemada de esta semana.
La próxima vez, prenderá en llamas.

jueves, 5 de enero de 2017

Inocencia

La chiquillería de la casa espera impaciente la visita de los Magos de Oriente, aunque este año el pequeño Miguel aguarda lleno de incertidumbre.
Todo es revuelo y risas al llegar sus Majestades. Cuando el niño se sienta sobre las piernas de Melchor, se acurruca en su regazo y mete la nariz bajo la barba para aspirar su olor. El corazón le palpita a gran velocidad porque su duda se ha disipado. Lleno de emoción, sabe que tendrá que guardar el secreto frente a sus hermanos menores.
No puede contarles, aún, que papá es un Rey Mago.