martes, 19 de mayo de 2015

La verdad del espejo


                 Es mi deber, como hombre de honor e impelido por mi propia conciencia, dejar constancia, en estos pliegos que ahora escribo, de los acontecimientos que he vivido en estos últimos meses. Me dispongo a desaparecer durante un tiempo, aún por determinar, pues tal incógnita no le compete resolverla a mi voluntad, sino a los deseos de quien me lleva a entregar mi cuerpo y mi alma a partir de este momento: Naisha. No puedo desvelar mi destino, ni el camino para llegar hasta él, pues pondría en peligro su vida y la de quienes junto a ella conforman un mundo recién descubierto a mis ojos. 
Pero es, sin duda, de vital importancia que deje instrucciones precisas para aquellos que, comprendiendo el cambio que se avecina, deseen contribuir a una convivencia próspera y pacífica, a pesar de los que, indiferentes, han decidido hacer de esta realidad que vivimos un universo reservado a los diestros. No hace mucho que llegué a observar, en mi adorada Florencia, cómo mis más aventajados discípulos de la escuela de pintura iban ausentándose de las clases y del resto de las actividades culturales que se estaban desarrollando en la ciudad. Curiosamente, estos alumnos eran los que, con una soltura prodigiosa, usaban su mano izquierda para mostrar sus habilidades. Inquieto por tal descubrimiento, empecé a indagar en otros talleres y academias, obteniendo como resultado la certeza de la existencia de un movimiento similar entre otros pensadores y artistas. 

martes, 12 de mayo de 2015

Muñeca rota




     
La dejaron en el rincón más oscuro del desván hecha un ovillo, con un desgarrón en el pecho y la promesa de volver a por ella. En aquel hogar, al otro lado del puente, las horas se hicieron días, y los días estaciones. Nadie sospechó que el tiempo consumiría las costuras de su cuerpo y dejaría a la intemperie su interior. Las arañas del abandono tejieron sus telas entre los pliegues del vestido, y ese fino velo que acompaña a las cosas olvidadas casi la hizo desaparecer por completo. Abajo se escuchaban risas infantiles, los ecos de un mundo que ya no la incluía. La vida continuó devorando los inviernos, esos que empaparon de humedad sus pies de trapo; y las marcas que dejaron fueron tan profundas, que ni siquiera los rayos de sol que se filtraban por el tragaluz fueron capaces de secarlas. 
Pero un día, cuando los recuerdos despertaron las nostalgias del pasado, unas manos familiares la recogieron de entre las sombras. Remendaron sus jirones y recompusieron su naturaleza. Y, aunque regresaron las palabras de afecto y calentaron sus noches, hubieron de volver a coser sus heridas con puntadas de fino hilo, una y otra vez. Nunca más la desterraron, pero ella  jamás consiguió ser la misma.


domingo, 3 de mayo de 2015

Marketing



Como cada día, Gabriel pasea por la ciudad. La curiosidad le obliga a detenerse al pasar junto a la nueva tienda que han abierto en el centro. Una larga cola de clientes aguarda para ser atendida. "Elevamos sueños", reza el cartel de la entrada. Sin duda, el reclamo ha surtido efecto entre aquella gente, aunque el precio a pagar es muy alto y se exige cláusula de permanencia.
El Diablo saluda desde el interior al ángel que, perplejo, lo observa desde el otro lado del escaparate.

sábado, 2 de mayo de 2015

Lecturas secretas




Cada día, desde hace dos años, escojo el mismo libro de la biblioteca. Este que hoy decido robar. Su cubierta es fuerte y de piel suave, gastada de caricias antiguas. Es tan hermoso que no puedo dejar de imaginar cuántas manos rozaron su superficie antes de ser abierto, y una punzada de celos me hace olvidar que ahora me pertenece. Intuyo las mentes ávidas que anhelaron leer su interior y cómo debió dejarse adorar.
La primera vez que me atreví a adentrarme en sus páginas, encontré que su lenguaje me envolvía haciéndome perder la noción del tiempo; hablaba de fantasía y sueños por cumplir. Casi sin darme cuenta,  fui cruzando el puente que me tendían sus palabras hasta llegar al corazón mismo de su historia. Extrañada, descubrí una hoja en blanco, y, a punto de obviar aquel error de imprenta, me detuve un segundo. Cometí la mayor osadía: con la misma pluma azul con la que trazaba mis deseos, puse mi nombre sobre el papel.
Solo quien sabe de la magia de un encuentro, puede entender los profundos lazos que se crearon en ese justo lugar, pues, mientras hacía saltar mis letras en un espacio ajeno, se iban mezclando con las ya grabadas para narrar un nuevo relato. Me eligió para transformar su naturaleza, y cambió mi forma de entender el mundo.
Yo conozco cada uno de sus puntos suspensivos y él adivina mis pensamientos esperando paciente la humedad de mi tinta. Jamás existieron secretos mejor guardados, ni silencios más desgarradores que los que ahora contiene. Para leer  lo que en este libro hay escrito, habrá de estar desnuda el alma y el corazón doliente por un amor prohibido. Por eso, ahora es mío.