martes, 10 de julio de 2012

Phyllobates terribilis

Cuenta la leyenda que ni el más feroz de los ejércitos indígenas pudo detenerlo. Aquel dios blanco arrasó cientos de poblados a orillas del Amazonas. Solo un pequeño ser dorado logró vencerle usando las mismas armas que una mujer: su hechizante belleza y el veneno de su piel.


2 comentarios:

  1. Pareciera el Mercado vencido por el brillo de su Avaricia :)

    En todo caso lo tenía merecido!!

    Tus relatos también lo detienen ;)

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  2. :-) pues benditas armas de la mujer

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