viernes, 29 de abril de 2016

Doble filo

          
Junto a la iglesia siempre hay dos mendigos. Los feligreses nunca dan su limosna en mano; escogen al que pide en vasija de cerámica. Se aseguran de que el sonido de su generosidad llegue a oídos de Dios. Ignoran que el Diablo también escucha el tintineo de la hipocresía.

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