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miércoles, 11 de agosto de 2010

Atardecer

 

Arena y espuma 
atrapan la brisa
y dulcemente 
adormecen la tarde,
que lleva en sus redes 
prisionero el manto oscuro 
de la noche larga.
Ese es el instante 
en que mi corazón de sal
sucumbirá en tus sombras.
Mi isla alcanzará tu playa,
tus olas dormirán mi orilla.
Se oculta el mar 
con el sol de poniente.

domingo, 25 de julio de 2010

Marta y el abuelo

El mundo infinito asoma
en los ojos mudos de los años,
del pasado y futuro encontrados.

Abrazo henchido de experiencia
que a la niña ingenuidad envuelve, 
reposa así su mano amable
en la dorada cabeza que duerme.

Se llena el aire de brisa sabia, 
en infantiles pupilas reflejada
de amor sublime y risa empapada.

Juego de antaño, agora magia
de convertir soledad en suerte, 
pintando remolinos de besos,
trazándole a la vida puentes. 

Todo eres tú, 
y a ti todo vuelve,
como regresan los sueños
en su carita alegre.

Arropada en las piernas del abuelo,
comparte sonrisas y palabras;
y es aurora la noche en sus miradas.

Anhelos antiguos alzan el vuelo,
convirtiendo a la nieta en hada, 
que aprende de él la vida,
entregando a los sueños alas.

sábado, 24 de julio de 2010

Lecciones de Historia

     

Con el libro abierto
y los ojos cerrados
paseaba mis deseos
por la pizarra infinita;
el verde mar
donde tu mano diestra
dejaba secretos
mensajes de tiza.

Letras sabias
de experiencia,
de lecciones aprendidas,
que yo, con letras dormidas,
dejaba en corazones de tinta.

Haciendo del pupitre una frontera,
que tu mirada anhelante no cruzaba;
mas mi risa tu voluntad siempre vencía,
y en rincones escondidos
tu boca traspasaba.

Allí estábamos los dos,
yo tu alumna, tú el maestro,
tú en mis curvas, yo en tu cuerpo.
Así amaste mi sonrisa ingenua,
así me atrapó tu voz, 
así se enredaron las palabras,
así te alcanzó el amor.
¿Dónde irás tú sin mí?
¿Dónde iré sin ti yo?
Al calor de primeros de junio,
cuando el verano apremiaba,
vi en tus ojos el miedo,
y en tus labios tres palabras:
No puede ser.
El juego de lo prohibido,
de actitudes condenadas,
de la edad que me hacía niña
y a los dos nos separaba,
si era tu magia infinita
la verdad que me atrapaba, 
y no tus años vividos
ni tus canas, ¿qué más daba?

En la noche de San Juan,
cuando el curso terminaba,
prometiste llevarme contigo,
huir al nacer el alba.

Y al amanecer tardío,
junto a aquella ventana,
te esperé impaciente
como quien espera un final feliz                                           
que nunca llegaba;
y al romper el día,
solo lloraba… 
Tu imagen de mi corazón ausente,
perdido el amor en tu carta,
de papel herido de muerte,
donde la tinta asesina
en tu lecho rezaba:

"Me marcho sin ti,
y en ti dejo mi vida,
porque a mi lado tu juventud
sin remedio se marchita;
debes soñar otros mundos
y cerrar nuevas heridas.
Amor. Quizás ahora no entiendas
de mis lágrimas saladas,
de mi lucha incierta,
de mi huida desbocada,
pero entenderás algún día
por qué devolví tus alas”.




sábado, 19 de junio de 2010

Azahar

     









Tu esencia permanece en mí y 
se desliza por cada poro de mi piel,
embriagando mis sentidos.
Abrazas mi silueta con cadencia silenciosa
y te haces más yo que mi ser mismo.
Es amor rezumando aroma de azahar,
abriendo sus pétalos a tu mirada;
es mi corazón de nácar
rendido al roce de tus manos…
Despliego las alas 
y entrego mi vida en este vuelo,
para llegar a tus pies 
y ofrecerte mi último aliento.
Respírame, amor… esta es mi alma… mi naturaleza.
Despierto al día tras el ensueño
con aire fresco de naranjas en los labios,
abro los ojos, ya no duermo.
Inspiro. La vida fluye.