sábado, 26 de julio de 2014

Desplegar alas


Me encontraste encerrada en mi mundo hermético y circular, estático a las emociones. Al primer roce, abriste una grieta que cosí con puntos de sutura, y te miré desafiante. Al segundo, me hiciste rodar hacia el precipicio, y me cubrí de algodones para amortiguar el golpe. Cerré los ojos, y me preparé para el impacto.
El empujón final no llegó. Solo vino un soplo de aire que me levantó el flequillo y ablandó mi envoltura. Después, las palabras penetraron atravesando un universo ya debilitado. Al fin, los susurros me alcanzaron y, una tras otra, se fueron despegando las distintas capas de mi piel: jirones de mis miedos que sostenías en tus manos.
Cuando ya no quedaron  barreras, me miraste por primera vez. Bastó tu abrazo silencioso para que dejara de importarme caminar junto al filo. Entonces me tomaste de la mano, y lo supe. Estaba lista para saltar. 



5 comentarios:

  1. Sentimientos prisioneros detrás de una absurda coraza forjada a golpes de temores que paralizan, de vértigos imaginados ante el abismo profundo pero estrecho, de incertidumbres sin cuento...
    La libertad está tras esa mano que cierra suavemente tus párpados, sella tus labios, toma tu mano y, con las alas desplegadas, te hace saltar.
    Bellísimo relato con la esperanza como protagonista final.

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  2. Un salto donde no hay caída, sino un vuelo por entre las nubes del tiempo.
    Y es que las alas son para volar.
    Mágico texto, María

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  3. Anda, pero si hoy he leído otro con esta misma imagen ^^ Me ha gustado tu representación de la foto, daban ganas de salir de ese capullo-coraza y desplegar las alas con ella.
    Besotes!

    PD: a ver si hay suerte y cuando dé a publicar no me salen los chacras jajajaja

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  4. María, un rescate muy poético el que plantea este microrrelato. Donde muestra que depende de nuestra confianza para volar y que si nos ayudan, pues mejor.

    Los abrazos siempre son bienvenidos, pues abrigan tristezas o estrechan alegrías, según se necesiten.

    Buena mezcla de estilos, entre el romanticismo y el realismo mágico.

    Saludos.

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  5. Para decidirte a saltar sólo necesitas encontrar con quien. No es fácil desprenderse de los miedos y entregar la confianza. Supongo que si encuentras a esa persona, eres capaz de saltar sin temor. No hay caída, solo queda remontar el vuelo. Precioso relato, María.

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